
¿Qué me pasa? Hace un año que estoy sin ti, o quizás algo más aun no sé cuando fue el momento exacto en el que nos alejamos el uno del otro, y aún no he conseguido borrarte de mi cabeza. Aún no he conseguido borrar tu olor de mi ropa, ni de mi piel pero mucho menos de mi alma… pasan las estaciones, caen las hojas y por cada hoja que cae, se lleva junto a ella un trocito de mi corazón para no estar sola… mi corazón… ya no se qué queda de él… lo he ido perdiendo… se ha ido resquebrajando con el tiempo, se ha oxidado como una bici que hace, ya mucho tiempo, que no se usa, y que se ha confinado a la zona más oscura del desván donde colecciona polvo y viejas esperanzas ya perdidas. En esa profunda soledad donde cada segundo es una agonía, el tiempo se recrea con él haciendo que cada minuto sea eterno y así muy lentamente los días se convierten en meses sin que su dueña se acuerde de él.
Se equivoca, sí que me acuerdo de él pero no soportaría recuperarlo, no soportaría volver a revivir los momentos que están recogidos en su interior y que siempre permanecerán allí. Es cruel y egoísta pero estando sin él, por un tiempo, todo fue más fácil, ya no sentía dolor, ya no me sentía sola, conseguí, lo que en un primer momento parecía imposible, vivir sin él. Pero el precio a pagar es muy alto, me he vuelto fría, quizás los demás no lo noten pero, ya nada me importa, tan solo me limito a sobrevivir, y ¡no quiero hacerlo! quiero volver a vivir, quiero mirar al sol hasta tener que apartar la mirada, quiero reírme y hacerlo de verdad. Así que ya no puedo tardar más en recuperarlo, subiré hasta allí y volveré a aprender a montar en bicicleta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario